Mi tierra prometida: el triunfo y la tragedia de Israel - Ari Shavit

Maria.Martin.Recio.Blog.Literario

Paseo por las calles de Tel Aviv con mi maleta y un mapa en busca del hotel donde nos alojamos. Al llegar y deshacer el equipaje me doy cuenta de que tenemos una terraza que asoma a la mismísima calle Allenby. Todo está lleno de bares, restaurantes y tiendas de ropa. Gente viene y va, es sorprendente la cantidad de personas que conducen patinetes eléctricos. Por un momento pienso que la vista me engaña. Leo rápidamente el cartel de una de las tiendas que se encuentra justo enfrente: Dykler, libros en español. Bajo decidida y cruzo la loca y transitada calle. Al entrar, puedo ver todos los títulos del momento, clásicos, autores españoles y latinoamericanos, historia, filosofía… Sentados en una pequeña recepción dos hombres. Les explico que no hablo hebreo pero que soy española. Ellos entienden que yo no hablo español. Empiezo a parlotear en mi lengua a gran velocidad y puedo ver sus caras de confusión. Los dos hombres se habían quedado sorprendidos ante mi fluidez en la lengua castellana. Al darnos cuenta del malentendido todos nos echamos a reír.

Tengo el placer de hablar con un uruguayo y un argentino que venden libros desde hace muchos años. Se ven afectados por las nuevas tecnologías, pero el uruguayo me cuenta como su hija continúa leyendo en papel, y que lo primero que hace al abrir un libro es olerlo y sonreír. En esa acción me sienta identificada. Les explico que estoy buscando un libro que narre la historia de Israel desde un punto de vista objetivo. No quiero propaganda, no quiero a un escritor pro-Palestina, no quiero un escritor pro-Israel. Quiero un libro que me ayude a entender un conflicto que para la mayoría de los humanos sigue siendo un misterio. Es ahí cuando Mi tierra prometida de Ari Shavit aterriza en mis manos.

Ari Shavit nació en noviembre de 1957 en Rehovot, Israel. Sirvió en el cuerpo de paracaidistas del ejército israelí y estudió filosofía en la Universidad Hebrea de Jerusalén. En los años ochenta colaboró en el semanario progresista Koteret Rashit y a principios de los noventa presidió la Asociación en Defensa de los Derechos Civiles en Israel. Autodenominado periodista de izquierda y anti-ocupación, Shavit fue durante años uno de los corresponsales más prestigiosos del periódico israelí de centro Haaretz, antes de su renuncia cuando un patrón de conducta sexual inapropiada llegó a la atención pública.

Decido abrir el libro en el avión de vuelta, después de una semana recorriendo Israel. No se que esperar de sus páginas, ya que no conozco al autor y todavía sigo un poco agobiada con todo lo que he tenido que absorber cultural, mental y físicamente en este país. Lo primero que noto, es que este ejemplar está narrado desde el corazón. El periodista relata en primera y tercera persona una serie de historias de individuos y eventos significativos, adelantando al lector que no se tratará de otro libro teórico de cómo se creó el estado judío.

Las primeras páginas ofrecen una gran introducción al ideario sionista. Una de las historias que a mi parecer, han hecho este libro interesante, es la aparición de Herbert Bentwich, un británico creyente que siguiendo la teoría sionista, llegó a la conclusión de que los judíos debían asentarse nuevamente en su antigua tierra natal, Judea. Este señor era el bisabuelo de Shavit y se recurrirá a su psicología, cada vez que el autor presente dudas. A partir de ahí, sus capítulos se sumergen en todas y cada una de las buenas hazañas, imprevistos, problemas, soluciones, conflictos y un largo etcétera de acontecimientos que los judíos han tenido que ir superando tras asentarse en la tierra prometida: los kibutz y su aportación al desarrollo de una sociedad solidaria y fuerte, las naranjas y los olivos como símbolos de la tierra, Masada y su metáfora histórica, la importancia de Lod, la nuclearización, la Tel Aviv más vibrante y fogosa y el reto existencial.

Me gustaría destacar la crítica que el escritor lleva a cabo sobre sus gobernantes y especialmente sobre los orígenes del problema de los refugiados palestinos. Shavit denuncia todo tipo de manipulación política que se ha llevado a cabo sobre el Holocausto, como una vía de chantaje moral diseñado para silenciar la crítica de las políticas israelíes. Desde su punto de vista, los israelíes han asumido exageradamente un papel de víctima, que les ha impedido ver a los palestinos desde una perspectiva más realista, y ha impedido una solución política razonable al conflicto árabe-israelí. Mis sentimientos se encuentran cuando una voz susurra a mis oídos que es más sencillo escribir un libro de este carácter, con una crítica osada, cuando se hace desde un punto de vista “ganador”. Con ganador me refiero al punto de visto judío.

Sin posicionarme, ya que esta es una humilde crítica literaria, animaría a todos los amantes de la historia y la filosofía a leer esta pieza única. Sus más de 400 páginas rebosan sabiduría y una nueva manera de ver el desarrollo de una sociedad que sigue luchando por escribir una historia de paz.